sábado, 14 de enero de 2017

TAMBORES DE HUELGA




NO SEAMOS IDIOTAS      


Mientras en Gipuzkoa siguen con las movilizaciones para evitar empeorar sus condiciones de trabajo,  hay sectores de la plantilla que ni se han enterado del conflicto. A estas alturas quien no se ha enterado será porque ha decidido que no se quiere enterar, pero por si acaso lo volvemos a explicar;

El traslado a Araso y las nuevas frecuencias ha ocasionado un perjuicio a muchas personas afectadas en relación con cuadros y transporte. Se reivindica un plan de transporte, más plantilla para mejorar los cuadros, un plan de formación y sobre todo; un talante negociador por parte de la empresa. 

Ahora está pendiente también la denuncia -al comité de huelga, a los sindicatos y a todo lo que se menee-, que ha puesto la dirección.

En los tiempos que corren hay una postura muy extendida entre la población en general que intenta llevarnos a convertirnos a todos en IDIOTAS FEDERADOS.  La idiotez es un tipo de estupidez que defiende que cada cual se ocupe solo de sus asuntos. Lo colectivo no interesa. Después, cuando no se puede evitar que nos machaquen uno a uno, nos quejamos de que nadie nos ayuda.

Paso previo a la implantación de esta idea ha habido que arremeter contra el concepto de clase obrera que estaba enraizada en la solidaridad y el apoyo mutuo. Al margen de discusiones conceptuales, la idea de clase obrera cumplía su función. Se la han cargado y su función ha desaparecido, pero los problemas a los que se enfrentaba se han recrudecido. Es decir, nos han desarmado. 


En el caso de Gipuzkoa nos parece razonable que ante una agresión por parte de la empresa se organice una resistencia. Nos parece razonable que el resto de colectivos y residencias se interesen por lo que está ocurriendo. Mañana le puede ocurrir a otro colectivo algo parecido.

Desde aquí se reivindica lo común, lo colectivo. Eso no significa que no se pueda proponer otras maneras de lucha, otras tácticas o apoyar las que se están utilizando. No estamos entrando en esta cuestión. Lo que defendemos es que cuando un colectivo es atacado debemos sentirnos todos (como plantilla de Euskotren) atacada y debemos vincularnos al conflicto. La dirección y sus sicarios intentarán que ocurra lo contrario para luego poder machacarnos uno a uno. Pero seguirles la corriente es bastante idiota. Eso sí, los idiotas se creen muy listos porque no gastan ninguna energía salvo en ellos mismos.

Desde los ambientes libertarios defendemos justo lo contrario. Vemos que el deterioro social que estamos viviendo se apoya en la idiotez asumida como algo natural. 




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